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Es el aviso más habitual y casi siempre tiene la misma raíz: el aire no circula. Filtro de pelusa saturado, condensador sucio o conducto obstruido. En las secadoras de bomba de calor, el filtro del propio condensador es el gran olvidado y basta con que esté cubierto de pelusa para que los tiempos se disparen. Cuando no es circulación, apunta a la resistencia o al sensor de humedad.
En una secadora de resistencia suele ser la propia resistencia o el termostato de seguridad, que corta cuando detecta sobrecalentamiento —y que se dispara precisamente cuando el aire no circula bien. En una de bomba de calor el planteamiento es otro: ahí el calor lo da un circuito de refrigerante, y el diagnóstico es distinto.
La sospecha principal es la correa, que se rompe o se sale, y después los rodillos o el motor. Un síntoma bastante revelador: si oyes el motor funcionando pero el tambor está quieto, la correa es la primera candidata.
Los rodillos y los rodamientos del tambor se desgastan con los años y avisan con ruido antes de romperse. Atenderlo pronto evita que el desgaste acabe afectando a piezas mayores.
Suele ser protección térmica actuando —otra vez, aire que no circula— o el depósito de agua lleno en las de condensación. Antes de pensar en avería grave conviene vaciar el depósito y limpiar filtros.
Aquí no conviene insistir. El olor a quemado en una secadora suele venir de pelusa acumulada cerca de la resistencia, y es la situación que más merece parar el aparato y revisarlo antes de volver a usarlo.
Saber qué tipo de secadora tienes cambia bastante el diagnóstico.
La de evacuación expulsa el aire húmedo por un tubo al exterior. Es la más simple y sus problemas suelen estar en el conducto: si está aplastado o obstruido, la secadora no seca por mucho que caliente.
La de condensación convierte la humedad en agua y la acumula en un depósito. Sus averías típicas son el condensador sucio, el depósito lleno o la bomba que lo vacía.
La de bomba de calor es la más eficiente y la más delicada: trabaja a temperaturas más bajas con un circuito de refrigerante. Seca más despacio por diseño, así que lo que en otra secadora sería síntoma de avería, en esta puede ser normal. Y su mantenimiento de filtros es más exigente, no menos.
Merece la pena repararla cuando falla la correa, los rodillos, la resistencia, el termostato, el sensor de humedad, la bomba de vaciado o el motor de una máquina en buen estado general. Son averías con pieza concreta y solución duradera.
Conviene valorarlo cuando el problema está en el circuito de refrigerante de una bomba de calor o en el módulo electrónico de un aparato ya veterano, o cuando el repuesto está descatalogado.
Diagnosticamos antes de presupuestar y te decimos con franqueza si compensa.
Limpiar el filtro de pelusa en cada uso. No es una recomendación de manual: es lo que separa una secadora que dura de una que empieza a fallar. La pelusa obstruye el paso del aire, y casi todas las averías de secadora empiezan por ahí.
Limpiar el condensador periódicamente. En las de condensación y bomba de calor, es el filtro que casi nadie mira y el que más afecta al rendimiento.
No sobrecargar el tambor. La ropa necesita espacio para voltear; apretada, ni seca bien ni deja circular el aire, y fuerza el motor y la correa.
Centrifugar bien antes de secar. Cuanta menos agua entre en la secadora, menos trabajo hace y menos se desgasta.
Revisar el conducto en las de evacuación. Un tubo aplastado detrás del mueble anula el rendimiento del mejor aparato.
Mi secadora de bomba de calor tarda más que la antigua, ¿está mal? Probablemente no. Trabajan a menor temperatura para consumir menos y para tratar mejor la ropa, y por diseño los ciclos son más largos. Si además los filtros están sucios, se alarga todavía más.
La ropa sale arrugada o muy caliente, ¿es normal? Sale caliente al terminar en las de resistencia. Si sale muy arrugada, suele ser exceso de carga o haber dejado la ropa parada dentro al acabar el ciclo.
¿Por qué se llena el depósito tan rápido? Porque está haciendo su trabajo: esa agua es la humedad extraída de la ropa. Cuanto peor centrifugues antes, más agua acabará ahí.
¿Puedo cambiar yo la correa? Implica desmontar la carcasa y el tambor y volver a montarlo con la tensión correcta. Mal tensada, la correa se sale o se rompe enseguida, así que no es el bricolaje que recomendamos.
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