El frigorífico es el único electrodoméstico que trabaja las veinticuatro horas del día, todos los días del año. Por eso cuando falla no admite espera: no es una colada que se aplaza, es comida que se echa a perder. Reparamos frigoríficos, neveras y congeladores a domicilio en Madrid y su comunidad, con desplazamiento gratuito y diagnóstico previo sin compromiso.
Es el cuadro más frecuente y casi nunca significa que el aparato esté perdido. Suele tratarse del sistema de desescarche: cuando falla, el evaporador se cubre de hielo, el aire deja de circular y el frigorífico pierde capacidad de enfriar aunque el compresor siga trabajando. También puede ser el ventilador que reparte el frío entre congelador y refrigerador, o una fuga de gas refrigerante.
Este síntoma es muy revelador y despista a mucha gente. En los frigoríficos no frost, el frío se genera en el congelador y se reparte hacia abajo con un ventilador. Si ese ventilador se para o el conducto se obstruye con hielo, el congelador sigue helando y la parte de la nevera se queda templada. El aparato no está «medio roto»: le falta circulación.
Conviene distinguir. Un ruido de agua o un chasquido ocasional son normales: forman parte del ciclo. Un zumbido fuerte y constante apunta al compresor o al ventilador; un traqueteo suele ser el aparato mal nivelado o rozando con el mueble. Si el ruido es nuevo y no cesa, merece revisión.
El culpable habitual es el desagüe de descongelación obstruido: el agua que debería evaporarse no encuentra salida y se acumula en el cajón de las verduras o cae al suelo. Es una avería frecuente, molesta y de solución sencilla.
En un aparato no frost la escarcha no debería aparecer, así que es señal de que algo no va bien: la goma de la puerta ha perdido cierre y entra aire húmedo, o el desescarche no está funcionando. La goma es una pieza que se endurece con los años y pasa desapercibida hasta que el consumo sube.
Puede ser el termostato, la sonda de temperatura o el relé de arranque del compresor. También lo provoca una rejilla trasera llena de polvo: si el aparato no puede disipar calor, trabaja más y se protege parándose.
Saber qué tipo de frigorífico tienes orienta buena parte del diagnóstico.
Los cíclicos o estáticos generan frío por contacto y forman escarcha de manera natural; hay que descongelarlos de vez en cuando y eso es normal, no una avería.
Los no frost reparten aire frío con un ventilador y descongelan solos mediante una resistencia. Son más cómodos, pero añaden piezas que pueden fallar: resistencia de desescarche, temporizador o sonda, y ventilador.
Los combi y los side by side llevan dos zonas con control independiente, y a veces dos circuitos. Eso permite que una zona falle mientras la otra funciona perfectamente, algo que confunde mucho a quien lo sufre.
Los modelos con dispensador de agua o hielo suman su propia lista: filtro saturado, conducto congelado o electroválvula. Son averías del dispensador, no del frío, aunque se vivan como si el frigorífico entero estuviera mal.
Merece la pena repararlo cuando falla el desescarche, el ventilador, el termostato, la sonda, la goma de la puerta, el desagüe o el relé de arranque. Son piezas concretas y el aparato recupera su vida útil.
Hay que valorarlo con calma cuando el compresor está agotado en un frigorífico ya veterano, cuando hay una fuga de refrigerante en un punto inaccesible del circuito, o cuando el aparato funciona con un gas antiguo cuya disponibilidad está limitada.
Diagnosticamos antes de presupuestar y te decimos con franqueza si compensa. Preferimos perder una reparación a cobrarte por algo que volverá a fallar.
Si el frigorífico ha dejado de enfriar, estos minutos importan más que en cualquier otro electrodoméstico:
Abre lo menos posible. Un frigorífico cerrado mantiene el frío varias horas; uno que se abre cada poco lo pierde en mucho menos.
Comprueba lo evidente antes de alarmarte. Que el enchufe esté bien, que no haya saltado el diferencial y que el mando de temperatura no se haya movido al limpiar o al colocar la compra. Más veces de las que parece, el problema es ese.
Mira la parte de atrás. Una rejilla cubierta de polvo impide disipar el calor y hace que el aparato enfríe peor. Limpiarla con el frigorífico desenchufado es sencillo y a veces resuelve el problema.
Si lo has movido o tumbado, espera antes de enchufarlo. El aceite del compresor necesita volver a su sitio. Enchufarlo inmediatamente después de transportarlo tumbado es una de las formas más comunes de estropear un frigorífico que estaba sano.
Limpiar la rejilla trasera o inferior. Es lo que más influye en el consumo y lo que casi nadie hace.
Revisar la goma de la puerta. Si está agrietada o ya no sella, el aparato trabaja de más todo el día. Se nota en la factura antes que en la comida.
No pegarlo a la pared ni encajarlo sin holgura. Necesita espacio para disipar calor; encerrado, se fuerza.
Dejar enfriar la comida antes de meterla. Introducir una olla caliente obliga al compresor a un esfuerzo largo e innecesario.
No bloquear las salidas de aire interiores. En los no frost, tapar con tuppers la rejilla del fondo impide que el frío circule y provoca justo el síntoma de «la nevera no enfría».
¿Es normal que el motor esté caliente? Sí. El compresor y el condensador disipan calor y es normal notarlos templados o calientes al tacto. Lo que no es normal es que el aparato desprenda olor a quemado.
¿Por qué se forma hielo solo en una zona del congelador? Suele indicar entrada de aire húmedo por un cierre defectuoso o un problema de desescarche localizado.
¿Cuál es la temperatura adecuada? Como referencia general, en torno a 4-5 grados en la zona de refrigeración y -18 en el congelador. Bajar más no conserva mejor: solo gasta más.
El frigorífico enfría pero la comida se congela en el fondo. Es típico cuando el termostato está demasiado alto o cuando se colocan alimentos pegados a la pared del fondo, que es la zona más fría.
¿Puedo descongelar el hielo con un secador o un cuchillo? Mejor no. El calor directo deforma el plástico y el cuchillo perfora el circuito del evaporador, que es exactamente la avería que convierte una reparación sencilla en un aparato perdido.
Si tu frigorífico ha dejado de enfriar, hace un ruido que no reconoces o acumula agua, contacta con nosotros y te enviamos un técnico con desplazamiento gratuito.